4 jul 2011
descarga.
"...como amo la paz y el silencio, o la música lenta cuando estoy sola, no es por autista,
ni ninguna actitud de egoismo con mi espíritu y mi ser para las otras personas, pero los mejores momentos me los creo cuando estoy sola, sola, con poca ropa, música casi fuerte, tirada en el piso. Suelo mover las cosas de lugar una y otra vez, es algo que me gusta también (mucho), pienso que es algo que se relaciona con mi personalidad, podríamos llamarme nómade de sentimientos, odio la rutina, odio que las cosas marchen siempre igual...entonces necesito cambios continuos y cosas que me asombren día a día, supongo que por eso todavía no encontré alguien de quien enamorarme, me frustran las personas básicas y las relaciones que también lo son..."
1 jun 2011
17 abr 2011
13 abr 2011
21 mar 2011
16 mar 2011
Dejando que todo fluya...
dejando que todo fluya
dejando que todo fluya
Siempre...
d e j a n d o q u e t o d o f l u y a...
Mi mejor remedio es dejar que todo fluya, que las cosas decidan por mi rumbo, que el viento me lleve donde le de la gana. Soy una pluma viajando, cruzando distintos destinos, conociendo el mundo. Hoy puedo estar aqui y mañana allá, nada me toca, nada me lastima, nada me seduce, nada me atormenta. Tengo paz, tengo delirios, tengo tranquilidad, tengo euforia. Tengo todo lo que puedo querer, por lo menos hoy.
8 mar 2011
25 feb 2011
19 feb 2011
La princesa se miró al espejo, tuvo ganas entonces de dejar el palacio y echarse a volar. Pensó que no podía jugar a esperar al principe para toda su vida, que él realmente no existía ni aparecería intentando salvar su vida en alguna que otra torre y ningún dragón multicolor se enfrentaría a él. "Qué ilusa fui" se dijo a sí misma y una lágrima recorrió su mejilla, con un tono de cierta furia se la secó y decidió entonces ser una paloma más, dejó que un fuerte soplido le arrancara el vestido y la llevara a ninguna parte, en busca de quién sabe qué. Regaló amor en miles de bares, bailó con más de un principe por noche hasta que el sol de la madrugada le dijera que vuelva a pisar la realidad, recostada en la cama, cuando todos se callan, cierra sus ojos y siente que el mundo se para. Cuando pelea con sus propios pensamientos, noche tras noche, para no asumir ese vacio que por dentro la atormentaba, por más que le guste bailar en aquellos bares, que se sienta dueña del mundo, y capaz de todo, algo le falta siempre. Cerró entonces una vez más sus ojos y soño que él vendría con una espada, se enfrentaría a cualquier dragón que se le presentara y la sacaría de esa torre. La torre que le hacía sentir aquel vacio. Soñaba todas las noches que ella era una princesa y al despertar volvía a ser aquella princesa que soñó pero lejos de cualquier palacio y sin un largo y hermoso vestido, tan solo era ella en ropa interior y despeinada, como cualquier otra mujer, yendo a cualquier parte, sin rumbo, buscando su principe, buscando algo o alguien, ni siquiera ella sabía y bailando hasta cansar llenaba todas las noches su vacio.
17 feb 2011
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